La Biblia hoy - Reina Valera 1960

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 07/05/2015

1º de Cron. 10-12
Texto bíblico

Versión actual:
Reina Valera 1960

Capítulo 10

Muerte de Saúl y de sus hijos

 1Los filisteos pelearon contra Israel; y huyeron delante de ellos los israelitas, y cayeron heridos en el monte de Gilboa. 2Y los filisteos siguieron a Saúl y a sus hijos, y mataron los filisteos a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. 3Y arreciando la batalla contra Saúl, le alcanzaron los flecheros, y fue herido por los flecheros. 4Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de mí; pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada, y se echó sobre ella. 5Cuando su escudero vio a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada y se mató. 6Así murieron Saúl y sus tres hijos; y toda su casa murió juntamente con él. 7Y viendo todos los de Israel que habitaban en el valle, que habían huido, y que Saúl y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades y huyeron, y vinieron los filisteos y habitaron en ellas. 8Sucedió al día siguiente, que al venir los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus hijos tendidos en el monte de Gilboa. 9Y luego que le despojaron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar las nuevas a sus ídolos y al pueblo. 10Y pusieron sus armas en el templo de sus dioses, y colgaron la cabeza en el templo de Dagón. 11Y oyendo todos los de Jabes de Galaad lo que los filisteos habían hecho de Saúl, 12se levantaron todos los hombres valientes, y tomaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos, y los trajeron a Jabes; y enterraron sus huesos debajo de una encina en Jabes, y ayunaron siete días. 13Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, 14y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí.

Capítulo 11

David es proclamado rey de Israel

 1Entonces todo Israel se juntó a David en Hebrón, diciendo: He aquí nosotros somos tu hueso y tu carne. 2También antes de ahora, mientras Saúl reinaba, tú eras quien sacaba a la guerra a Israel, y lo volvía a traer. También Jehová tu Dios te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel mi pueblo. 3Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel.

David toma la fortaleza de Sion

 4Entonces se fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; y los jebuseos habitaban en aquella tierra. 5Y los moradores de Jebús dijeron a David: No entrarás acá. Mas David tomó la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David. 6Y David había dicho: El que primero derrote a los jebuseos será cabeza y jefe. Entonces Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe. 7Y David habitó en la fortaleza, y por esto la llamaron la Ciudad de David. 8Y edificó la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab reparó el resto de la ciudad. 9Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él.

Los valientes de David

 10Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová. 11Y este es el número de los valientes que David tuvo: Jasobeam hijo de Hacmoni, caudillo de los treinta, el cual blandió su lanza una vez contra trescientos, a los cuales mató. 12Tras de éste estaba Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, el cual era de los tres valientes. 13Este estuvo con David en Pasdamim, estando allí juntos en batalla los filisteos; y había allí una parcela de tierra llena de cebada, y huyendo el pueblo delante de los filisteos, 14se pusieron ellos en medio de la parcela y la defendieron, y vencieron a los filisteos, porque Jehová los favoreció con una gran victoria. 15Y tres de los treinta principales descendieron a la peña a David, a la cueva de Adulam, estando el campamento de los filisteos en el valle de Refaim. 16David estaba entonces en la fortaleza, y había entonces guarnición de los filisteos en Belén. 17David deseó entonces, y dijo: ¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta! 18Y aquellos tres rompieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, y dijo: 19Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Había yo de beber la sangre y la vida de estos varones, que con peligro de sus vidas la han traído? Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes. 20Y Abisai, hermano de Joab, era jefe de los treinta, el cual blandió su lanza contra trescientos y los mató, y ganó renombre con los tres. 21Fue el más ilustre de los treinta, y fue el jefe de ellos, pero no igualó a los tres primeros. 22Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón valiente de Cabseel, de grandes hechos; él venció a los dos leones de Moab; también descendió y mató a un león en medio de un foso, en tiempo de nieve. 23El mismo venció a un egipcio, hombre de cinco codos de estatura; y el egipcio traía una lanza como un rodillo de tejedor, mas él descendió con un báculo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su misma lanza. 24Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y fue nombrado con los tres valientes. 25Y fue el más distinguido de los treinta, pero no igualó a los tres primeros. A éste puso David en su guardia personal. 26Y los valientes de los ejércitos: Asael hermano de Joab, Elhanan hijo de Dodo de Belén, 27Samot harodita, Heles pelonita; 28Ira hijo de Iques tecoíta, Abiezer anatotita, 29Sibecai husatita, Ilai ahohíta, 30Maharai netofatita, Heled hijo de Baana netofatita, 31Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín, Benaía piratonita, 32Hurai del río Gaas, Abiel arbatita, 33Azmavet barhumita, Eliaba saalbonita, 34los hijos de Hasem gizonita, Jonatán hijo de Sage ararita, 35Ahíam hijo de Sacar ararita, Elifal hijo de Ur, 36Hefer mequeratita, Ahías pelonita, 37Hezro carmelita, Naarai hijo de Ezbai, 38Joel hermano de Natán, Mibhar hijo de Hagrai, 39Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia, 40Ira itrita, Gareb itrita, 41Urías heteo, Zabad hijo de Ahlai, 42Adina hijo de Siza rubenita, príncipe de los rubenitas, y con él treinta, 43Hanán hijo de Maaca, Josafat mitnita, 44Uzías astarotita, Sama y Jehiel hijos de Hotam aroerita; 45Jediael hijo de Simri, y Joha su hermano, tizita, 46Eliel mahavita, Jerebai y Josavía hijos de Elnaam, Itma moabita, 47Eliel, Obed, y Jaasiel mesobaíta.

Capítulo 12

El ejército de David

 1Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra. 2Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín: 3El principal Ahiezer, después Joás, hijos de Semaa gabaatita; Jeziel y Pelet hijos de Azmavet, Beraca, Jehú anatotita, 4Ismaías gabaonita, valiente entre los treinta, y más que los treinta; Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad gederatita, 5Eluzai, Jerimot, Bealías, Semarías, Sefatías harufita, 6Elcana, Isías, Azareel, Joezer y Jasobeam, coreítas, 7y Joela y Zebadías hijos de Jeroham de Gedor. 8También de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavés; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas. 9Ezer el primero, Obadías el segundo, Eliab el tercero, 10Mismana el cuarto, Jeremías el quinto, 11Atai el sexto, Eliel el séptimo, 12Johanán el octavo, Elzabad el noveno, 13Jeremías el décimo y Macbanai el undécimo. 14Estos fueron capitanes del ejército de los hijos de Gad. El menor tenía cargo de cien hombres, y el mayor de mil. 15Estos pasaron el Jordán en el mes primero, cuando se había desbordado por todas sus riberas; e hicieron huir a todos los de los valles al oriente y al poniente. 16Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá vinieron a David al lugar fuerte. 17Y David salió a ellos, y les habló diciendo: Si habéis venido a mí para paz y para ayudarme, mi corazón será unido con vosotros; mas si es para entregarme a mis enemigos, sin haber iniquidad en mis manos, véalo el Dios de nuestros padres, y lo demande. 18Entonces el Espíritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores, pues también tu Dios te ayuda. Y David los recibió, y los puso entre los capitanes de la tropa. 19También se pasaron a David algunos de Manasés, cuando vino con los filisteos a la batalla contra Saúl (pero David no les ayudó, porque los jefes de los filisteos, habido consejo, lo despidieron, diciendo: Con peligro de nuestras cabezas se pasará a su señor Saúl). 20Así que viniendo él a Siclag, se pasaron a él de los de Manasés, Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai, príncipes de millares de los de Manasés. 21Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército. 22Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios. 23Y este es el número de los principales que estaban listos para la guerra, y vinieron a David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová: 24De los hijos de Judá que traían escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra. 25De los hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra. 26De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos; 27asimismo Joiada, príncipe de los del linaje de Aarón, y con él tres mil setecientos, 28y Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintidós de los principales de la casa de su padre. 29De los hijos de Benjamín hermanos de Saúl, tres mil; porque hasta entonces muchos de ellos se mantenían fieles a la casa de Saúl. 30De los hijos de Efraín, veinte mil ochocientos, muy valientes, varones ilustres en las casas de sus padres. 31De la media tribu de Manasés, dieciocho mil, los cuales fueron tomados por lista para venir a poner a David por rey. 32De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos. 33De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón. 34De Neftalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza. 35De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos. 36De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil. 37Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra. 38Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los demás de Israel estaban de un mismo ánimo para poner a David por rey. 39Y estuvieron allí con David tres días comiendo y bebiendo, porque sus hermanos habían preparado para ellos. 40También los que les eran vecinos, hasta Isacar y Zabulón y Neftalí, trajeron víveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; provisión de harina, tortas de higos, pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia, porque en Israel había alegría.
La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
(Dt 6:6-7)
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