La Biblia hoy - Reina Valera 1960

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 26/06/2016

Salmos 69-72

Capítulo 69

Un grito de angustia

 1Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. 2Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 3Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. 4Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé? 5Dios, tú conoces mi insensatez, Y mis pecados no te son ocultos. 6No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. 7Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro. 8Extraño he sido para mis hermanos, Y desconocido para los hijos de mi madre. 9Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí. 10Lloré afligiendo con ayuno mi alma, Y esto me ha sido por afrenta. 11Puse además cilicio por mi vestido, Y vine a serles por proverbio. 12Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, Y me zaherían en sus canciones los bebedores. 13Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Por la verdad de tu salvación, escúchame. 14Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. 15No me anegue la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre mí su boca. 16Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia; Mírame conforme a la multitud de tus piedades. 17No escondas de tu siervo tu rostro, Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. 18Acércate a mi alma, redímela; Líbrame a causa de mis enemigos. 19Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; Delante de ti están todos mis adversarios. 20El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; Y consoladores, y ninguno hallé. 21Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre. 22Sea su convite delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien, por tropiezo. 23Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y haz temblar continuamente sus lomos. 24Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance. 25Sea su palacio asolado; En sus tiendas no haya morador. 26Porque persiguieron al que tú heriste, Y cuentan del dolor de los que tú llagaste. 27Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia. 28Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos entre los justos. 29Mas a mí, afligido y miserable, Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto. 30Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza. 31Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que tiene cuernos y pezuñas; 32Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón, 33Porque Jehová oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros. 34Alábenle los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos. 35Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán. 36La descendencia de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.

Capítulo 70

Súplica por liberación

 1Oh Dios, acude a librarme; Apresúrate, oh Dios, a socorrerme. 2Sean avergonzados y confundidos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean. 3Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: ¡Ah! ¡Ah! 4Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios. 5Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas.

Capítulo 71

Oración de un anciano

 1En ti, oh Jehová, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás. 2Socórreme y líbrame en tu justicia; Inclina tu oído y sálvame. 3Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza. 4Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento. 5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud. 6En ti he sido sustentado desde el vientre; De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; De ti será siempre mi alabanza. 7Como prodigio he sido a muchos, Y tú mi refugio fuerte. 8Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día. 9No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. 10Porque mis enemigos hablan de mí, Y los que acechan mi alma consultaron juntamente, 11Diciendo: Dios lo ha desamparado; Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre. 12Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro. 13Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan. 14Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más. 15Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día, Aunque no sé su número. 16Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola. 17Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 18Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir, 19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. Tú has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como tú? 20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás a darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. 21Aumentarás mi grandeza, Y volverás a consolarme. 22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa, Oh Santo de Israel. 23Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, Y mi alma, la cual redimiste. 24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

Capítulo 72

El reino de un rey justo

 1Oh Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey. 2El juzgará a tu pueblo con justicia, Y a tus afligidos con juicio. 3Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia. 4Juzgará a los afligidos del pueblo, Salvará a los hijos del menesteroso, Y aplastará al opresor. 5Te temerán mientras duren el sol Y la luna, de generación en generación. 6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que destila sobre la tierra. 7Florecerá en sus días justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. 8Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra. 72 10Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. 11Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán. 12Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra. 13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará la vida de los pobres. 14De engaño y de violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. 15Vivirá, y se le dará del oro de Sabá, Y se orará por él continuamente; Todo el día se le bendecirá. 16Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. 17Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado. 18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, El único que hace maravillas. 19Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén. 20Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

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La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
(Dt 6:6-7)

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