La Biblia hoy - Reina Valera 1995

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 22/07/2014

Eclesiastés 1-4
Texto bíblico

Versión actual:
Reina Valera 1995

Capítulo 1

Todo es vanidad

 1Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. 2"Vanidad de vanidades --dijo el Predicador--; vanidad de vanidades, todo es vanidad". 3¿Qué provecho obtiene el hombre de todo el trabajo con que se afanadebajo del sol? 4Generación va y generación viene, pero la tierra siempre permanece. 5Sale el sol y se pone el sol, y se apresura a volver al lugarde donde se levanta. 6El viento sopla hacia el sur, luego gira hacia el norte;y girando sin cesar, de nuevo vuelve el viento a sus giros. 7Todos los ríos van al mar, pero el mar no se llena. Al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. 8Todas las cosas son fatigosas, más de lo que el hombre puede expresar. Nunca se sacia el ojo de ver ni el oído de oir. 9¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará, pues nada hay nuevo debajo del sol. 10¿Acaso hay algo de que se pueda decir: "He aquí esto es nuevo"? Ya aconteció en los siglosque nos han precedido. 11No queda memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que ha de suceder quedará memoria en los que vengan después.

La experiencia del predicador

 12Yo, el Predicador, fui rey sobre Israel en Jerusalén. 13Me entregué de corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. 14Miré todas las obras que se hacen debajo del sol, y vi que todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. 15Lo torcido no se puede enderezar, y con lo incompleto no puede contarse. 16Hablé yo en mi corazón, diciendo: "He aquí, yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría más que todos mis predecesores en Jerusalén, y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia". 17De corazón me dediqué a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos. Y supe que aun esto era aflicción de espíritu, 18pues en la mucha sabiduríahay mucho sufrimiento; y quien añade ciencia, añade dolor.

Capítulo 2

 1Dije yo en mi corazón: "Vamos ahora, te probaré con el placer: gozarás de lo bueno". Pero he aquí, esto también era vanidad. 2A la risa dije: "Enloqueces"; y al placer: "¿De qué sirve esto?" 3Decidí en mi corazón agasajar mi carne con vino y, sin renunciar mi corazón a la sabiduría, entregarme a la necedad, hasta ver cuál es el bien en el que los hijos de los hombres se ocupan debajo del cielo todos los días de su vida. 4Acometí grandes obras, me edifiqué casas, planté viñas para mí; 5me hice huertos y jardines, y planté en ellos toda clase de árboles frutales. 6Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. 7Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa. Tuve muchas más vacas y ovejas que cuantos fueron antes de mí en Jerusalén. 8Amontoné también plata y oro, y preciados tesoros dignos de reyes y de provincias. Me hice de cantores y cantoras, y de toda clase de instrumentos musicales, y gocé de los placeres de los hijos de los hombres. 9Fui engrandecido y prosperé más que todos cuantos fueron antes de mí en Jerusalén. Además de esto, conservé conmigo mi sabiduría. 10No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni privé a mi corazón de placer alguno, porque mi corazón se gozaba de todo lo que hacía. Esta fue la recompensa de todas mis fatigas. 11Miré luego todas las obras de mis manos y el trabajo que me tomé para hacerlas; y he aquí, todo es vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol. 12Después volví a considerar la sabiduría, los desvaríos y la necedad; pues ¿qué podrá hacer el hombre que venga después de este rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho. 13He visto que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a las tinieblas. 14El sabio tiene sus ojos abiertos, mas el necio anda en tinieblas. Pero también comprendí que lo mismo ha de acontecerle al uno como al otro. 15Entonces dije en mi corazón: "Como sucederá al necio, me sucederá a mí. ¿Para qué, pues, me he esforzado hasta ahora por hacerme más sabio?" Y dije en mi corazón que también esto era vanidad. 16Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros todo será olvidado, y lo mismo morirá el sabio que el necio. 17Por tanto, aborrecí la vida, pues la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa, por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu. 18Asimismo aborrecí todo el trabajo que había hecho debajo del sol, y que habré de dejar a otro que vendrá después de mí. 19Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se adueñe de todo el trabajo en que me afané y en el que ocupé mi sabiduría debajo del sol? Esto también es vanidad. 20Volvió entonces a desilusionarse mi corazón de todo el trabajo en que me afané, y en el que había ocupado debajo del sol mi sabiduría. 21¡Que el hombre trabaje con sabiduría, con ciencia y rectitud, y que haya de dar sus bienes a otro que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y un gran mal. 22Porque ¿qué obtiene el hombre de todo su trabajo y de la fatiga de su corazón con que se afana debajo del sol? 23Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias, pues ni aun de noche su corazón reposa. Esto también es vanidad. 24No hay cosa mejor para el hombre que comer y beber, y gozar del fruto de su trabajo. He visto que esto también procede de la mano de Dios. 25Porque, ¿quién comerá y quién se gozará sino uno mismo? 26Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; pero al pecador le da el trabajo de recoger y amontonar, para dejárselo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

Capítulo 3

Todo tiene su tiempo

 1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: 2Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado, 3tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar, 4tiempo de llorar y tiempo de reir, tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar, 5tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntarlas, tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar, 6tiempo de buscar y tiempo de perder, tiempo de guardar y tiempo de tirar, 7tiempo de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar, 8tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra, y tiempo de paz. 9¿Qué provecho obtiene el que trabaja de aquello en que se afana? 10He visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. 11Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que este alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin. 12Sé que no hay para el hombre cosa mejor que alegrarse y hacer bien en su vida, 13y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce de los beneficios de toda su labor. 14Sé que todo lo que Dios hace es perpetuo: Nada hay que añadir ni nada que quitar. Dios lo hace para que delante de élteman los hombres. 15Lo que antes fue, ya es, y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo pasado.

Injusticias de la vida

 16Vi más cosas debajo del sol: en lugar del juicio, la maldad; y en lugar de la justicia, la iniquidad. 17Y dije en mi corazón: "Al justo y al malvado juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace". 18Dije también en mi corazón: "Esto es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y vean que ellos mismos son semejantes a las bestias". 19Pues lo mismo les sucede a los hijos de los hombres que a las bestias: como mueren las unas, así mueren los otros, y todos tienen un mismo aliento de vida. No es más el hombre que la bestia, porque todo es vanidad. 20Todo va a un mismo lugar; todo fue hecho del polvo, y todo al polvo volverá. 21¿Quién sabe si el espíritu de los hijos de los hombres sube a lo alto, y el espíritu del animal baja a lo hondo de la tierra? 22Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esa es su recompensa; porque, ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de venir después de él?

Capítulo 4

 1Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consolara; no había consuelo para ellos, pues la fuerza estaba en manos de sus opresores. 2Alabé entonces a los finados, los que ya habían muerto, más que a los vivos, los que todavía viven. 3Pero tuve por más feliz que unos y otros al que aún no es, al que aún no ha visto las malas obras que se hacen debajo del sol. 4He visto asimismo que toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. 5El necio se cruza de brazos y se consumeen sí mismo. 6Más vale un puño lleno de descanso, que ambos puños llenos de trabajoy aflicción de espíritu. 7Me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol. 8Un hombre está solo, sin sucesor, sin hijo ni hermano. Nunca cesa de trabajar, sus ojos no se sacian de riquezas, ni se pregunta: "¿Para quién trabajo yo y privo a mi vida de todo bienestar?" También esto es vanidad y duro trabajo. 9Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. 10Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante. 11También, si dos duermen juntos se calientan mutuamente, pero ¿cómo se calentará uno solo? 12A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten, pues cordón de tres dobleces no se rompe pronto. 13Mejor es el muchacho pobre y sabio que el rey viejo y necio que no admite consejos, 14aunque haya salido de la cárcelquien llegó a reinar, o aunque en su reino naciera pobre. 15Y vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que ocupará el lugar del otro rey. 16La muchedumbre que lo seguía no tenía fin; y sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.
La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
(Dt 6:6-7)
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