La Biblia hoy - La Biblia de las Américas

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

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Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 14/12/2017

2ª de Timoteo 1-4

Capítulo 1

Salutación

 1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida en Cristo Jesús, 2a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

Testificando de Cristo

 3Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones, 4deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría. 5Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 6Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos. 7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 8Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios, 9quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, 10y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio, 11para el cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro. 12Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo; porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. 13Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. 14Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado. 15Ya sabes esto, que todos los que están en Asia me han vuelto la espalda, entre los cuales están Figelo y Hermógenes. 16Conceda el Señor misericordia a la casa de Onesíforo, porque muchas veces me dio refrigerio y no se avergonzó de mis cadenas, 17antes bien, cuando estuvo en Roma, me buscó con afán y me halló; 18que el Señor le conceda hallar misericordia del Señor en aquel día. Además, los servicios que prestó en Efeso, tú lo sabes mejor.

Capítulo 2

Un buen soldado de Jesucristo

 1Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús. 2Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. 3Sufre penalidades conmigo, como buen soldado de Cristo Jesús. 4Ningún soldado en servicio activo se enreda en los negocios de la vida diaria, a fin de poder agradar al que lo reclutó como soldado. 5Y también el que compite como atleta, no gana el premio si no compite de acuerdo con las reglas. 6El labrador que trabaja debe ser el primero en recibir su parte de los frutos. 7Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo. 8Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, conforme a mi evangelio; 9por el cual sufro penalidades, hasta el encarcelamiento como un malhechor; pero la palabra de Dios no está presa. 10Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que está en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna. 11Palabra fiel es ésta : Que si morimos con El, también viviremos con El; 12si perseveramos, también reinaremos con El; si le negamos, El también nos negará; 13si somos infieles, El permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.

Un obrero aprobado

 14Recuérdales esto, encargándoles solemnemente en la presencia de Dios, que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha y lleva a los oyentes a la ruina. 15Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad. 16Evita las palabrerías vacías y profanas, porque los dados a ellas, conducirán más y más a la impiedad, 17y su palabra se extenderá como gangrena; entre los cuales están Himeneo y Fileto, 18que se han desviado de la verdad diciendo que la resurrección ya tuvo lugar, trastornando así la fe de algunos. 19No obstante, el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos, y: Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor. 20Ahora bien, en una casa grande no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro, y unos para honra y otros para deshonra. 21Por tanto, si alguno se limpia de estas cosas , será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra. 22Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro. 23Pero rechaza los razonamientos necios e ignorantes, sabiendo que producen altercados. 24Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, 25corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, 26y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad.

Capítulo 3

Carácter de los hombres en los postreros días

 1Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. 2Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, 3sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; 5teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita. 6Porque entre ellos están los que se meten en las casas y llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones, 7siempre aprendiendo, pero que nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad. 8Y así como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, de la misma manera éstos también se oponen a la verdad; hombres de mente depravada, reprobados en lo que respecta a la fe. 9Pero no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todos, como también sucedió con la de aquellos dos . 10Pero tú has seguido mi enseñanza, conducta, propósito, fe, paciencia, amor, perseverancia, 11persecuciones, sufrimientos, como los que me acaecieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué persecuciones sufrí! Y de todas ellas me libró el Señor. 12Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. 13Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido; 15y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 16Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.

Capítulo 4

Predica la palabra

 1Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: 2Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción. 3Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; 4y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos. 5Pero tú, sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio. 6Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación, y el tiempo de mi partida ha llegado. 7He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. 8En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Instrucciones personales

 9Procura venir a verme pronto, 10pues Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente, y se ha ido a Tesalónica; Crescente se fue a Galacia y Tito a Dalmacia. 11Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio. 12Pero a Tíquico lo envié a Efeso. 13Cuando vengas, trae la capa que dejé en Troas con Carpo, y los libros, especialmente los pergaminos. 14Alejandro, el calderero, me hizo mucho daño; el Señor le retribuirá conforme a sus hechos. 15Tú también cuídate de él, pues se opone vigorosamente a nuestra enseñanza. 16En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron; que no se les tenga en cuenta. 17Pero el Señor estuvo conmigo y me fortaleció, a fin de que por mí se cumpliera cabalmente la proclamación del mensaje y que todos los gentiles oyeran. Y fui librado de la boca del león. 18El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvo a su reino celestial. A El sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Saludos y bendición final

 19Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. 20Erasto se quedó en Corinto, pero a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto. 21Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, también Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos. 22El Señor sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros.

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La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
(Dt 6:6-7)

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