La Biblia hoy - Reina Valera 1960

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 08/06/2017

Job 21-23

Capítulo 21

Job afirma que los malos prosperan

 1Entonces respondió Job, y dijo: 2Oíd atentamente mi palabra, Y sea esto el consuelo que me deis. 3Toleradme, y yo hablaré; Y después que haya hablado, escarneced. 4¿Acaso me quejo yo de algún hombre? ¿Y por qué no se ha de angustiar mi espíritu? 5Miradme, y espantaos, Y poned la mano sobre la boca. 6Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, Y el temblor estremece mi carne. 7¿Por qué viven los impíos, Y se envejecen, y aun crecen en riquezas? 8Su descendencia se robustece a su vista, Y sus renuevos están delante de sus ojos. 9Sus casas están a salvo de temor, Ni viene azote de Dios sobre ellos. 10Sus toros engendran, y no fallan; Paren sus vacas, y no malogran su cría. 11Salen sus pequeñuelos como manada, Y sus hijos andan saltando. 12Al son de tamboril y de cítara saltan, Y se regocijan al son de la flauta. 13Pasan sus días en prosperidad, Y en paz descienden al Seol. 14Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, Porque no queremos el conocimiento de tus caminos. 15¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él? 16He aquí que su bien no está en mano de ellos; El consejo de los impíos lejos esté de mí. 17¡Oh, cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, Y viene sobre ellos su quebranto, Y Dios en su ira les reparte dolores! 18Serán como la paja delante del viento, Y como el tamo que arrebata el torbellino. 19Dios guardará para los hijos de ellos su violencia; Le dará su pago, para que conozca. 20Verán sus ojos su quebranto, Y beberá de la ira del Todopoderoso. 21Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, Siendo cortado el número de sus meses? 22¿Enseñará alguien a Dios sabiduría, Juzgando él a los que están elevados? 23Este morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico; 24Sus vasijas estarán llenas de leche, Y sus huesos serán regados de tuétano. 25Y este otro morirá en amargura de ánimo, Y sin haber comido jamás con gusto. 26Igualmente yacerán ellos en el polvo, Y gusanos los cubrirán. 27He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, Y las imaginaciones que contra mí forjáis. 28Porque decís: ¿Qué hay de la casa del príncipe, Y qué de la tienda de las moradas de los impíos? 29¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos, Y no habéis conocido su respuesta, 30Que el malo es preservado en el día de la destrucción? Guardado será en el día de la ira. 31¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago? 32Porque llevado será a los sepulcros, Y sobre su túmulo estarán velando. 33Los terrones del valle le serán dulces; Tras de él será llevado todo hombre, Y antes de él han ido innumerables. 34¿Cómo, pues, me consoláis en vano, Viniendo a parar vuestras respuestas en falacia?

Capítulo 22

Elifaz acusa a Job de gran maldad

 1Respondió Elifaz temanita, y dijo: 2¿Traerá el hombre provecho a Dios? Al contrario, para sí mismo es provechoso el hombre sabio. 3¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos? 4¿Acaso te castiga, O viene a juicio contigo, a causa de tu piedad? 5Por cierto tu malicia es grande, Y tus maldades no tienen fin. 6Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, Y despojaste de sus ropas a los desnudos. 7No diste de beber agua al cansado, Y detuviste el pan al hambriento. 8Pero el hombre pudiente tuvo la tierra, Y habitó en ella el distinguido. 9A las viudas enviaste vacías, Y los brazos de los huérfanos fueron quebrados. 10Por tanto, hay lazos alrededor de ti, Y te turba espanto repentino; 11O tinieblas, para que no veas, Y abundancia de agua te cubre. 12¿No está Dios en la altura de los cielos? Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están. 13¿Y dirás tú: ¿Qué sabe Dios? ¿Cómo juzgará a través de la oscuridad? 14Las nubes le rodearon, y no ve; Y por el circuito del cielo se pasea. 15¿Quieres tú seguir la senda antigua Que pisaron los hombres perversos, 16Los cuales fueron cortados antes de tiempo, Cuyo fundamento fue como un río derramado? 17Decían a Dios: Apártate de nosotros. ¿Y qué les había hecho el Omnipotente? 18Les había colmado de bienes sus casas. Pero sea el consejo de ellos lejos de mí. 19Verán los justos y se gozarán; Y el inocente los escarnecerá, diciendo: 20Fueron destruidos nuestros adversarios, Y el fuego consumió lo que de ellos quedó. 21Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien. 22Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón. 23Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción; 24Tendrás más oro que tierra, Y como piedras de arroyos oro de Ofir; 25El Todopoderoso será tu defensa, Y tendrás plata en abundancia. 26Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás a Dios tu rostro. 27Orarás a él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos. 28Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, Y sobre tus caminos resplandecerá luz. 29Cuando fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá; Y Dios salvará al humilde de ojos. 30El libertará al inocente, Y por la limpieza de tus manos éste será librado.

Capítulo 23

Job desea abogar su causa delante de Dios

 1Respondió Job, y dijo: 2Hoy también hablaré con amargura; Porque es más grave mi llaga que mi gemido. 3¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. 4Expondría mi causa delante de él, Y llenaría mi boca de argumentos. 5Yo sabría lo que él me respondiese, Y entendería lo que me dijera. 6¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza? No; antes él me atendería. 7Allí el justo razonaría con él; Y yo escaparía para siempre de mi juez. 8He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; Y al occidente, y no lo percibiré; 9Si muestra su poder al norte, yo no lo veré; Al sur se esconderá, y no lo veré. 10Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro. 11Mis pies han seguido sus pisadas; Guardé su camino, y no me aparté. 12Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida. 13Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. 14El, pues, acabará lo que ha determinado de mí; Y muchas cosas como estas hay en él. 15Por lo cual yo me espanto en su presencia; Cuando lo considero, tiemblo a causa de él. 16Dios ha enervado mi corazón, Y me ha turbado el Omnipotente. 17¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas, Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?

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La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
(Dt 6:6-7)

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