La Biblia hoy - Reina Valera 1960

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 06/06/2017

Job 14-17

Capítulo 14

Job discurre sobre la brevedad de la vida

 1El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores, 2Sale como una flor y es cortado, Y huye como la sombra y no permanece. 3¿Sobre éste abres tus ojos, Y me traes a juicio contigo? 4¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie. 5Ciertamente sus días están determinados, Y el número de sus meses está cerca de ti; Le pusiste límites, de los cuales no pasará. 6Si tú lo abandonares, él dejará de ser; Entre tanto deseará, como el jornalero, su día. 7Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. 8Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, 9Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta nueva. 10Mas el hombre morirá, y será cortado; Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? 11Como las aguas se van del mar, Y el río se agota y se seca, 12Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; Hasta que no haya cielo, no despertarán, Ni se levantarán de su sueño. 13¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras! 14Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi liberación. 15Entonces llamarás, y yo te responderé; Tendrás afecto a la hechura de tus manos. 16Pero ahora me cuentas los pasos, Y no das tregua a mi pecado; 17Tienes sellada en saco mi prevaricación, Y tienes cosida mi iniquidad. 18Ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peñas son removidas de su lugar; 19Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra; De igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre. 20Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; Demudarás su rostro, y le despedirás. 21Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ello. 22Mas su carne sobre él se dolerá, Y se entristecerá en él su alma.

Capítulo 15

Elifaz reprende a Job

 1Respondió Elifaz temanita, y dijo: 2¿Proferirá el sabio vana sabiduría, Y llenará su vientre de viento solano? 3¿Disputará con palabras inútiles, Y con razones sin provecho? 4Tú también disipas el temor, Y menoscabas la oración delante de Dios. 5Porque tu boca declaró tu iniquidad, Pues has escogido el hablar de los astutos. 6Tu boca te condenará, y no yo; Y tus labios testificarán contra ti. 7¿Naciste tú primero que Adán? ¿O fuiste formado antes que los collados? 8¿Oíste tú el secreto de Dios, Y está limitada a ti la sabiduría? 9¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes tú que no se halle en nosotros? 10Cabezas canas y hombres muy ancianos hay entre nosotros, Mucho más avanzados en días que tu padre. 11¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios, Y las palabras que con dulzura se te dicen? 12¿Por qué tu corazón te aleja, Y por qué guiñan tus ojos, 13Para que contra Dios vuelvas tu espíritu, Y saques tales palabras de tu boca? 14¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y para que se justifique el nacido de mujer? 15He aquí, en sus santos no confía, Y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos; 16¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, Que bebe la iniquidad como agua? 17Escúchame; yo te mostraré, Y te contaré lo que he visto; 18Lo que los sabios nos contaron De sus padres, y no lo encubrieron; 19A quienes únicamente fue dada la tierra, Y no pasó extraño por en medio de ellos. 20Todos sus días, el impío es atormentado de dolor, Y el número de sus años está escondido para el violento. 21Estruendos espantosos hay en sus oídos; En la prosperidad el asolador vendrá sobre él. 22El no cree que volverá de las tinieblas, Y descubierto está para la espada. 23Vaga alrededor tras el pan, diciendo: ¿En dónde está? Sabe que le está preparado día de tinieblas. 24Tribulación y angustia le turbarán, Y se esforzarán contra él como un rey dispuesto para la batalla, 25Por cuanto él extendió su mano contra Dios, Y se portó con soberbia contra el Todopoderoso. 26Corrió contra él con cuello erguido, Con la espesa barrera de sus escudos. 27Porque la gordura cubrió su rostro, E hizo pliegues sobre sus ijares; 28Y habitó las ciudades asoladas, Las casas inhabitadas, Que estaban en ruinas. 29No prosperará, ni durarán sus riquezas, Ni extenderá por la tierra su hermosura. 30No escapará de las tinieblas; La llama secará sus ramas, Y con el aliento de su boca perecerá. 31No confíe el iluso en la vanidad, Porque ella será su recompensa. 32El será cortado antes de su tiempo, Y sus renuevos no reverdecerán. 33Perderá su agraz como la vid, Y derramará su flor como el olivo. 34Porque la congregación de los impíos será asolada, Y fuego consumirá las tiendas de soborno. 35Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad, Y en sus entrañas traman engaño.

Capítulo 16

Job se queja contra Dios

 1Respondió Job, y dijo: 2Muchas veces he oído cosas como estas; Consoladores molestos sois todos vosotros. 3¿Tendrán fin las palabras vacías? ¿O qué te anima a responder? 4También yo podría hablar como vosotros, Si vuestra alma estuviera en lugar de la mía; Yo podría hilvanar contra vosotros palabras, Y sobre vosotros mover mi cabeza. 5Pero yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor. 6Si hablo, mi dolor no cesa; Y si dejo de hablar, no se aparta de mí. 7Pero ahora tú me has fatigado; Has asolado toda mi compañía. 8Tú me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura, Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro. 9Su furor me despedazó, y me ha sido contrario; Crujió sus dientes contra mí; Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo. 10Abrieron contra mí su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra mí se juntaron todos. 11Me ha entregado Dios al mentiroso, Y en las manos de los impíos me hizo caer. 12Próspero estaba, y me desmenuzó; Me arrebató por la cerviz y me despedazó, Y me puso por blanco suyo. 13Me rodearon sus flecheros, Partió mis riñones, y no perdonó; Mi hiel derramó por tierra. 14Me quebrantó de quebranto en quebranto; Corrió contra mí como un gigante. 15Cosí cilicio sobre mi piel, Y puse mi cabeza en el polvo. 16Mi rostro está inflamado con el lloro, Y mis párpados entenebrecidos, 17A pesar de no haber iniquidad en mis manos, Y de haber sido mi oración pura. 18¡Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar para mi clamor. 19Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas. 20Disputadores son mis amigos; Mas ante Dios derramaré mis lágrimas. 21¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prójimo! 22Mas los años contados vendrán, Y yo iré por el camino de donde no volveré.

Capítulo 17

 1Mi aliento se agota, se acortan mis días, Y me está preparado el sepulcro. 2No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya amargura se detienen mis ojos. 3Dame fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti. Porque ¿quién querría responder por mí? 4Porque a éstos has escondido de su corazón la inteligencia; Por tanto, no los exaltarás. 5Al que denuncia a sus amigos como presa, Los ojos de sus hijos desfallecerán. 6El me ha puesto por refrán de pueblos, Y delante de ellos he sido como tamboril. 7Mis ojos se oscurecieron por el dolor, Y mis pensamientos todos son como sombra. 8Los rectos se maravillarán de esto, Y el inocente se levantará contra el impío. 9No obstante, proseguirá el justo su camino, Y el limpio de manos aumentará la fuerza. 10Pero volved todos vosotros, y venid ahora, Y no hallaré entre vosotros sabio. 11Pasaron mis días, fueron arrancados mis pensamientos, Los designios de mi corazón. 12Pusieron la noche por día, Y la luz se acorta delante de las tinieblas. 13Si yo espero, el Seol es mi casa; Haré mi cama en las tinieblas. 14A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú; A los gusanos: Mi madre y mi hermana. 15¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza? Y mi esperanza, ¿quién la verá? 16A la profundidad del Seol descenderán, Y juntamente descansarán en el polvo.

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La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
(Dt 6:6-7)

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