La Biblia hoy - Reina Valera 1960

Un plan de lectura bíblica diaria y consejos para saber cómo leer la Biblia adecuadamente

Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada: 05/06/2017

Job 10-13

Capítulo 10

Job lamenta su condición

 1Está mi alma hastiada de mi vida; Daré libre curso a mi queja, Hablaré con amargura de mi alma. 2Diré a Dios: No me condenes; Hazme entender por qué contiendes conmigo. 3¿Te parece bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que favorezcas los designios de los impíos? 4¿Tienes tú acaso ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre? 5¿Son tus días como los días del hombre, O tus años como los tiempos humanos, 6Para que inquieras mi iniquidad, Y busques mi pecado, 7Aunque tú sabes que no soy impío, Y que no hay quien de tu mano me libre? 8Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces? 9Acuérdate que como a barro me diste forma; ¿Y en polvo me has de volver? 10¿No me vaciaste como leche, Y como queso me cuajaste? 11Me vestiste de piel y carne, Y me tejiste con huesos y nervios. 12Vida y misericordia me concediste, Y tu cuidado guardó mi espíritu. 13Estas cosas tienes guardadas en tu corazón; Yo sé que están cerca de ti. 14Si pequé, tú me has observado, Y no me tendrás por limpio de mi iniquidad. 15Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido. 16Si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas; Y vuelves a hacer en mí maravillas. 17Renuevas contra mí tus pruebas, Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo. 18¿Por qué me sacaste de la matriz? Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto. 19Fuera como si nunca hubiera existido, Llevado del vientre a la sepultura. 20¿No son pocos mis días? Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco, 21Antes que vaya para no volver, A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte; 22Tierra de oscuridad, lóbrega, Como sombra de muerte y sin orden, Y cuya luz es como densas tinieblas.

Capítulo 11

Zofar acusa de maldad a Job

 1Respondió Zofar naamatita, y dijo: 2¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre que habla mucho será justificado? 3¿Harán tus falacias callar a los hombres? ¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence? 4Tú dices: Mi doctrina es pura, Y yo soy limpio delante de tus ojos. 5Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo, 6Y te declarara los secretos de la sabiduría, Que son de doble valor que las riquezas! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece. 7¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? 8Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? 9Su dimensión es más extensa que la tierra, Y más ancha que el mar. 10Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio, ¿Quién podrá contrarrestarle? 11Porque él conoce a los hombres vanos; Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso? 12El hombre vano se hará entendido, Cuando un pollino de asno montés nazca hombre. 13Si tú dispusieres tu corazón, Y extendieres a él tus manos; 14Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en tu casa la injusticia, 15Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte, y nada temerás; 16Y olvidarás tu miseria, O te acordarás de ella como de aguas que pasaron. 17La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será como la mañana. 18Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro. 19Te acostarás, y no habrá quien te espante; Y muchos suplicarán tu favor. 20Pero los ojos de los malos se consumirán, Y no tendrán refugio; Y su esperanza será dar su último suspiro.

Capítulo 12

Job proclama el poder y la sabiduría de Dios

 1Respondió entonces Job, diciendo: 2Ciertamente vosotros sois el pueblo, Y con vosotros morirá la sabiduría. 3También tengo yo entendimiento como vosotros; No soy yo menos que vosotros; ¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto? 4Yo soy uno de quien su amigo se mofa, Que invoca a Dios, y él le responde; Con todo, el justo y perfecto es escarnecido. 5Aquel cuyos pies van a resbalar Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas. 6Prosperan las tiendas de los ladrones, Y los que provocan a Dios viven seguros, En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen. 7Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; 8O habla a la tierra, y ella te enseñará; Los peces del mar te lo declararán también. 9¿Qué cosa de todas estas no entiende Que la mano de Jehová la hizo? 10En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano. 11Ciertamente el oído distingue las palabras, Y el paladar gusta las viandas. 12En los ancianos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia. 13Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia. 14Si él derriba, no hay quien edifique; Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra. 15Si él detiene las aguas, todo se seca; Si las envía, destruyen la tierra. 16Con él está el poder y la sabiduría; Suyo es el que yerra, y el que hace errar. 17El hace andar despojados de consejo a los consejeros, Y entontece a los jueces. 18El rompe las cadenas de los tiranos, Y les ata una soga a sus lomos. 19El lleva despojados a los príncipes, Y trastorna a los poderosos. 20Priva del habla a los que dicen verdad, Y quita a los ancianos el consejo. 21El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y desata el cinto de los fuertes. 22El descubre las profundidades de las tinieblas, Y saca a luz la sombra de muerte. 23El multiplica las naciones, y él las destruye; Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir. 24El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, Y los hace vagar como por un yermo sin camino. 25Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, Y los hace errar como borrachos.

Capítulo 13

Job defiende su integridad

 1He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, Y oído y entendido mis oídos. 2Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; No soy menos que vosotros. 3Mas yo hablaría con el Todopoderoso, Y querría razonar con Dios. 4Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; Sois todos vosotros médicos nulos. 5Ojalá callarais por completo, Porque esto os fuera sabiduría. 6Oíd ahora mi razonamiento, Y estad atentos a los argumentos de mis labios. 7¿Hablaréis iniquidad por Dios? ¿Hablaréis por él engaño? 8¿Haréis acepción de personas a su favor? ¿Contenderéis vosotros por Dios? 9¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre? 10El os reprochará de seguro, Si solapadamente hacéis acepción de personas. 11De cierto su alteza os habría de espantar, Y su pavor habría de caer sobre vosotros. 12Vuestras máximas son refranes de ceniza, Y vuestros baluartes son baluartes de lodo. 13Escuchadme, y hablaré yo, Y que me venga después lo que viniere. 14¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, Y tomaré mi vida en mi mano? 15He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos, 16Y él mismo será mi salvación, Porque no entrará en su presencia el impío. 17Oíd con atención mi razonamiento, Y mi declaración entre en vuestros oídos. 18He aquí ahora, si yo expusiere mi causa, Sé que seré justificado. 19¿Quién es el que contenderá conmigo? Porque si ahora yo callara, moriría. 20A lo menos dos cosas no hagas conmigo; Entonces no me esconderé de tu rostro: 21Aparta de mí tu mano, Y no me asombre tu terror. 22Llama luego, y yo responderé; O yo hablaré, y respóndeme tú. 23¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi transgresión y mi pecado. 24¿Por qué escondes tu rostro, Y me cuentas por tu enemigo? 25¿A la hoja arrebatada has de quebrantar, Y a una paja seca has de perseguir? 26¿Por qué escribes contra mí amarguras, Y me haces cargo de los pecados de mi juventud? 27Pones además mis pies en el cepo, y observas todos mis caminos, Trazando un límite para las plantas de mis pies. 28Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma, Como vestido que roe la polilla.

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La Biblia en un año
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
(Dt 6:6-7)

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